jueves, 16 de agosto de 2012





INDICE



I. PRESENTACION     ------------------------------------------------------------------------

II. INTRODUCCION   -------------------------------------------------------------------------

III. JUSTIFICACION    --------------------------------------------------------------------------

IV. OBJETIVOS          --------------------------------------------------------------------------

V. MARCO TEORICO  -------------------------------------------------------------------------

VI. DESARROLLO      -------------------------------------------------------------------------

VII. CONCLUCION     --------------------------------------------------------------------------

VIII. ANEXOS              ----------------------------------------------------------------------------

IX. BIBLIOGRAFIA  -----------------------------------------------------------------------------






I. PRESENTACION
Atravez de la información adquirida que presentamos en este documental queremos lograr que se conozcan las consecuencias que puede traer  el irrespeto hacia los demás y la forma en que influyen en la vida de las personas, y que nos contribuya de apoyo a nosotros como ciudadanos, para ser mejores ciudadanos y que no solo facilitemos conocimientos, sino que ayudemos a formar valores y aptitudes morales para obtener una buena cultura de paz y desarrollos de interculturalidad educativas.
Se acepta que la fuerza es el recurso, último o habitual cuando está interiorizado como parte de la cultura propia y de nuestra forma de hacer para obtener la razón. De esta forma se continúa dando ejemplo para perpetuar el mismo mecanismo de resolución de conflictos, la fuerza, y se está construyendo una sociedad violenta y en permanente amenaza, siempre en nombre de la razón y la verdad. Y cada vez que hay una imposición por la fuerza se dan muchos pasos hacia atrás en el progreso social, si no es que se destruye totalmente lo conseguido hasta ese momento.
Pero a pesar de esta realidad la mayoría de las personas continúan pensando que la violencia y la imposición no es el mejor camino para resolver los problemas y que una sociedad en paz sería muy deseable para el bienestar propio y para el progreso de la humanidad.. Para ello, para conseguir una sociedad en paz, como rasgo distintivo de la especie humana, tenemos la inteligencia que nos permitiría comprender y reflexionar sobre la realidad que nos rodea desde una perspectiva global, además de comunicarnos, asociarnos y utilizar la libertad para crear y construir una sociedad mejor



II.  INTRODUCCION

La Educación Intercultural está inevitablemente ligada a la educación en valores. Las actitudes ligadas a determinados valores se aprenden desde pequeños. En este sentido es posible e interesante empezar a educarlas desde la Educación Infantil “El modo en que se lleven a cabo los primeros contactos afectivos y psicosociales con la diversidad determinarán el umbral crítico de aceptación de lo diferente”.









III.        JUSTIFICACION
La educación para la paz y para la convivencia en el ámbito de la educación formal, es decir, en el contexto de la escuela, constituye una prioridad para el Ministerio de Educación Nacional habida cuenta de las circunstancias que afectan al país, pero también porque la escuela tiene una responsabilidad ineludible en la formación de ciudadanos capaces de ejercer la democracia, respetar los derechos humanos y relacionarse entre sí de manera constructiva.
La violencia es a la vez la principal causa de muerte y el origen de innumerables lesiones físicas y psicológicas que, aunque no terminen en la muerte, menoscaban la integridad de las personas. Lograr la paz y la convivencia pacífica y armónica, es un propósito de la sociedad al que la escuela debe contribuir. La convivencia pacífica es una manera de vivir que exige aprender a practicarla puesto que, como cualquier otra manera de vivir, es un resultado del aprendizaje. En ese sentido es necesario educar para cualificar las relaciones sociales y humanas, para vivir en armonía y para tramitar adecuadamente las desavenencias.
La violencia es un producto de la sociedad, es socialmente producida y por eso se la puede prevenir socialmente. La violencia no resulta de la manifestación de comportamientos instintivos sino de la expresión de comportamientos alienados, que no brotan espontáneamente sino que se adquieren a través de procesos específicos de privación, frustración y socialización. Una de las funciones primordiales de la escuela en el mundo de hoy es la de enseñar a vivir juntos en armonía y a convivir con base en el respeto a las diferencias y a los derechos de los demás.
La situación de violencia que vive el país acentúa la tendencia a otorgarle responsabilidades cada vez mayores a la escuela en la formación de sujetos capaces para interactuar armónicamente en la solución de los conflictos y para convivir civilizadamente. Sin embargo, la escuela no es el único formato para educar para la paz, la convivencia y la democracia, y no se debe sobredimensionarse su papel en la formación para la convivencia, ni tomarla como la panacea para la construcción de una sociedad equitativa y justa.









IV.        OBJETIVOS
Objetivos generales
1) Fortalecer la capacidad de las instituciones educativas para adelantar procesos formativos que promuevan valores y desarrollen competencias individuales y de grupo para ejercer la democracia, interactuar con base en el respeto a los derechos de los demás, manejar de manera adecuada los conflictos, y participar en alternativas de solución a los problemas que afectan a la sociedad.
2) Fomentar en los establecimientos educativos el afianzamiento de culturas institucionales, rutinas y procedimientos, que transformen las relaciones pedagógicas, la participación en la gestión escolar y las relaciones con la comunidad, en oportunidades para aprender a convivir de manera constructiva y pacífica.
3) Contribuir a la construcción de una sociedad equitativa, justa y en paz.








OBJETIVOS ESPECÍFICOS:



♦ Tener una imagen ajustada y positiva  de sí mismo identificando sus características y cualidades personales.
♦ Identificar progresivamente sus posibilidades y limitaciones, valorarlas adecuadamente y actuar de acuerdo con ellas.
 ♦ Tener una actitud de respeto hacia las  características, cualidades de los otros, y empezar a valorarlas sin actitudes de discriminación.
 ♦ Identificar los propios sentimientos, emociones y necesidades, y comunicarlos a los demás, así como identificar y respetar los de los otros.
 ♦ Desarrollar hábitos de ayuda, colaboración y cooperación con los demás.
♦ Conocer la existencia de otras realidades culturales del entorno aceptándolas y valorándolas.
 ♦ Desarrollar actitudes de tolerancia, respeto y simpatía hacia culturas y razas diferentes.
 ♦ Interesarse y apreciar las producciones propias y las de los compañeros, así como diversas obras artísticas de orígenes culturales diferentes.












V.      MARCO TEORICO




1            CONSEPTO DE CULTURA DE PAZ.

2             IMPLICACIONES EDUCATIVAS PARA LA CULTURA DE PAZ.

3               ¿QUE ES LA PAZ?

4            POLITICAS EDUCATIVAS.

5             INTERCULTURELIDAD EDUCATIVAS Y DESARROLLO.


5.1           CONSEPTO DE INTERCULTURELIDAD.

5.2           INTERCULTURALIDAD EDUCATIVA

5.3         DESARROLLO DE LA INTERCULTURALIDAD EDUCATIVA













1.     Cultura de paz



La cultura de la paz consiste en una serie de valores, actitudes y comportamientos que rechazan la violencia y previenen los conflictos tratando de atacar sus causas para solucionar los problemas mediante el diálogo y la negociación entre las personas, los grupos y las naciones, teniendo en cuenta un punto muy importante que son los derechos humanos, así mismo respetándolos y teniéndolos en cuenta en esos tratados





2.      Implicaciones educativas para la cultura de paz
La educación para la paz debe asentarse en una base sólida y realista. Hay que tener como referente el marco de la utopía, pero apoyándose en la realidad. Cualquier intento de educación si no tiene un buen fundamento en la realidad será poco efectiva, y en el caso de la educación para la paz es fundamental partir de ella para comprenderla y poder transformarla. Y desde esta realidad se deberían evitar dos tendencias que suelen aparecer cuando intentan establecer los principios básicos. Una tendencia es la de desanimarse o abandonar antes de empezar al postular que sólo habrá paz cuando se haya producido una conciencia universal y se haya renunciado a la violencia. En todo caso éste sería un objetivo final en el marco de la utopía, difícil de conseguir, puesto que siempre habrá personas, grupos o países gobernados por la violencia. No se trata de conseguir a ultranza la homogeneidad o la unanimidad, sino de crear una conciencia mayoritaria en favor de la paz. En realidad las guerras no se hacen por unanimidad, ni incluso en las que tienen más implicación internacional.
La otra tendencia gira sobre la idea de que cambiando las estructuras políticas, económicas y sociales es suficiente para que haya paz. Esto es cierto, y sería necesario, pero como se ha comentado anteriormente, las estructuras responden a un modelo de sociedad y de desarrollo y este a una concepción y una escala de valores que lo preside. Por tanto es fundamental generar una conciencia social y un cambio en los valores para que se pueda incidir en la erradicación de los factores estructurales y coyunturales que general la violencia y así construir una cultura de la paz. De todas formas, es evidente que si se consigue cambiar las estructuras a formas democráticas y equitativas socialmente ya habremos dado pasos importantes hacia la cultura de la paz. El camino es un proceso mixto de creación de conciencia individual y social, junto con los cambios de estructuras sociales, económicas, políticas y culturales para avanzar en la construcción de la cultura de la paz.
Un ámbito de intervención fundamental, para generar conciencia social, es la educación, aunque no es el único. Algunos de los principios de la educación para la paz son:
Educar para la paz supone enseñar y aprender a resolver los conflictos. El conflicto está presente de forma permanente en nuestra sociedad como manifestación de la diversidad de intereses y cosmovisiones. Los conflictos que suelen tener diversidad de causas y argumentaciones: territoriales, culturales, económicas, sociolaborales, etc.., tradicionalmente se resuelven mediante el uso de la fuerza y mediante la imposición de la voluntad del más fuerte. No hay soluciones mágicas pero hay mecanismos para resolver los conflictos de forma diferente y que forma parte de la cultura de la paz:
Eliminación de los factores socioeconómicos que pueden generarlo.
Desarrollo de una justicia nacional e internacional
Previsión del conflicto mediante la observación y política e intervenir para redimensionarlo.
Control y autocontrol de la agresividad.
Diálogo, negociación o mediación sin que obligatoriamente haya de haber vencedores y vencidos.
Educar para la paz es una forma particular de educar en valores. Cuando educamos, consciente o inconscientemente estamos transmitiendo una escala de valores. Educar conscientemente para la paz supone ayudar a construir unos valores y actitudes determinados tales como la justicia, libertad, cooperación, respeto, solidaridad, la actitud crítica, el compromiso, la autonomía, el dialogo, la participación. Al mismo tiempo se cuestionan los valores que son contrarios a la paz como la discriminación, la intolerancia, la violencia, el etnocentrismo, la indiferencia, el conformismo. Así la construcción de una cultura de la paz fundamentada en los valores anteriores quiere decir que debe haber un compromiso social desde todas las esferas generando políticas e intervenciones que los refuercen.
Educar para la paz es una educación desde y para la acción. No se trata de educar para inhibir la iniciativa y el interés sino para encauzar la actividad y el espíritu combativo hacia la consecución de resultados útiles a la sociedad. Se trata de participar en la construcción de la paz.
Educar para la paz es un proceso permanente y por tanto esto se ha de recoger en los proyectos educativos. Esto también ha de quedar recogido en los programas o intenciones de los agentes educativos no formales tal como medios de comunicación, organismos no gubernamentales, administraciones locales, etc.
Educar para la paz supone recuperar la idea de paz positiva. Esto implica construir y potenciar en el proceso de aprendizaje unas relaciones fundamentadas en la paz entre los alumnos-padres-profesores; entre ciudadano y poder. De ello se deriva la necesidad de afrontar los conflictos que se den en la vida del centro y en la sociedad de forma no violenta.
Educar para la paz desde el curriculum escolar implica darle una dimensión transversal de forma que afecte a todos los contenidos de todas las áreas o disciplinas que se estudian pero también a la metodología y organización del centro. Esta habrá de establecer los mecanismos que la favorezcan. Finalmente podemos decir que metodológicamente se debería intervenir desde  diferentes ámbitos de influencia (escuela, medios de comunicación, ONG, movimientos asociativos, familias) para :
Proporcionar situaciones que favorezcan la autoestima como base importante de las relaciones personales y sociales.
Proporcionar situaciones que favorezcan la comunicación y convivencia con el interior y el exterior de los contextos.
Participar en celebraciones y actos relacionados con la paz y solidaridad.
Crear climas democráticos en las aulas, centros y otros contextos de relación.
Fomentar la reflexión, el intercambio de opiniones y la argumentación como defensa.
Fomentar la comprensión de los puntos de vista de los compañeros
Consensuar y difundir las normas de convivencia.
Fomentar el trabajo en grupo y los proyectos colectivos.
Utilizar técnicas de reflexión y desarrollo moral

3.     ¿Y qué es la paz?

Parece que la definición de paz no tendrá que ver tan solo con que no haya guerra., hecho que por descontado es imprescindible para el desarrollo. Esto seria una concepción muy frágil y un tanto negativa en cuanto que concebirla solamente como la ausencia de guerra sería indicativo de una cultura de violencia. Por lo expuesto anteriormente se deduce que la paz es una forma de interpretar las relaciones sociales y una forma de resolver los conflictos que la misma diversidad que se presenta en la sociedad hacen inevitables. Y cuando hablamos de conflictos, no nos referimos tan sólo al conflicto bélico sino también a la contraposición de intereses entre personas o grupos o las diferentes formas de entender el mundo. Nos referimos al conflicto como un hecho natural de las relaciones sociales por lo que la solución de estos conflictos no puede ser mediante la violencia pues estaríamos asegurando de forma permanente una sociedad violenta. Tampoco los mecanismos de solución establecidos por la sociedad pueden dilatarlos tanto como para que estos conflictos deriven en violencia o conflicto armado. Por tanto la paz sería evidentemente una ausencia de guerra, pero ante todo y como estructura preventiva, la paz sería un estado activo de toda sociedad en la búsqueda de una sociedad más justa. En esta sociedad los mecanismos para resolver los conflictos deberían ser los propios de las capacidades que la inteligencia humana nos permite como: la comunicación., el diálogo y la cooperación. Estas capacidades consideradas las básicas de una cultura de la paz, deberían ser aplicadas en todos los ámbitos y escalas de la sociedad: en la familia, en la empresa, en la política y también a nivel local y a nivel internacional.



4.       POLITICAS EDUCATIVAS
Políticas educativas interculturales
•  Promoción y aplicación de políticas educativas y lingüísticas que faciliten la  aplicación de la        interculturalidad.
•  Sensibilización y divulgación sobre el SEAR y los avances del proceso de descentralización tanto a nivel de las Regiones Autónomas como del Pacífico.
•  Coordinación efectiva e informada entre CER, CEM y CEC y docentes.
•  Sistema de indicadores para el monitoreo participativo a nivel de CEC, C
Las políticas son el resultado de un trabajo conjunto realizado por los  representantes de cada una de las instituciones y organizaciones que conforman el Consejo Nacional de Educación.
Estas políticas son de interés nacional y de aplicabilidad para el sector público y privado. Tienen como fin principal orientar las líneas de trabajo presentes y futuras, para la consecución de los objetivos que tiendan al desarrollo integral de la persona a través de un
Sistema Nacional de Educación de calidad, incluyente, efectivo, respetuoso de la diversidad del país y que coadyuve al fortalecimiento de la formación de la ciudadanía .
La gestión descentralizada, el uso efectivo y probo de los recursos públicos y la rendición de cuentas a la sociedad, son fundamentales para el logro de estas políticas.


5.      Interculturalidad educación y desarrollo

 5.1                   Concepto de interculturalidad

El concepto de interculturalidad nos remite a la idea de diversidad cultural, al reconocimiento de que vivimos en sociedades cada vez más complejas donde es necesario posibilitar el encuentro entre culturas. Ahora bien, el discurso de la interculturalidad no puede construirse desconectado del contexto social e ideológico de la propia diversidad cultural, desligado del análisis de cómo se producen las relaciones entre distintos grupos sociales y culturales u ocultando las estructuras políticas y económicas que las condicionan. La interculturalidad requiere análisis rigurosos que favorezcan la compresión de los conflictos que necesariamente surgen en este contexto (riesgo de asimilación, de pérdida de identidad cultural, de marginación social...) y que aporten elementos para definir políticas críticas capaces de enfrentar lo que constituyen los auténticos obstáculos en este camino: la injusticia y la desigualdad.
Apunta a describir la interacción entre dos o más culturas de un modo horizontal y sinérgico. Esto supone que ninguno de los conjuntos se encuentra por encima de otro, una condición que favorece la integración y la convivencia armónica de todos los individuos.
Cabe resaltar que este tipo de relaciones interculturales supone el respeto hacia la diversidad; aunque es inevitable el desarrollo de conflictos, éstos se resuelven a través del respeto, el diálogo y la concertación. Pese a que la idea de interculturalidad nació hace relativamente poco, no fueron pocos los investigadores de la comunicación, la antropología, la sociología y el marketing que han trabajado sobre el concepto. La noción se diferencia del multiculturalismo y del pluralismo por su intención directa de promover el diálogo y el acercamiento entre culturas.
Hay que tener en cuenta que la interculturalidad depende de múltiples factores, como las distintas concepciones de cultura, los obstáculos comunicativos, la carencia de políticas estatales, las jerarquías sociales y las diferencias económicas. Además de acuerdo a la perspectiva con la que sea observada puede entenderse de una u otra forma. Por ejemplo si se analiza el concepto desde la ética podemos descubrir que la forma en la que ésta se involucra en el enraizamiento de los valores sociales es a través de la promoción del respeto de la diversidad, donde cada persona tiene derecho a ser como desea y el mismo paradigma vale para los colectivos. La ética intenta inculcar valores afines para construir sociedades democráticas, integradas y donde la armonía sea protagonista de la interacción social.





5.2            Interculturalidad educactiva

La Educación Intercultural es un proceso educativo, que propone un nuevo modelo de relación, partiendo del conocimiento, la reflexión y el respeto.
La interculturalidad educativa, está ligada a la equidad y calidad a las que aspiran las propuestas educativas. Dentro de la educación supone un doble cambio: hacia dentro (dentro de las aulas) y hacia fuera (que lo apliquen de la escuela para fuera).
 Otra de las direcciones necesarias, cuando se trata de pueblos que han sido objeto de opresión cultural y lingüística, es dirigirlo hacia las raíces de la propia cultura y de la propia visión del mundo para luego cimentar el diálogo y los intercambios culturales. Para pensar una manera de abordar la educación intercultural, es abordándolo desde:
 -La identidad, que es el lugar de las pertenencias de uno mismo. Su objetivo es lograr que los educadores asuman con libertad sus pertenencias y tradiciones, y sean capaces de establecer un vínculo innovador.
 -La convivencia, para interaccionar con el otro, es el ámbito donde se construye una "ciudadanía intercultural". Su objetivo es lograr que los educadores generen una ética de la reciprocidad.
-El conocimiento, es conocer el mundo referencial a través de las diferentes formas que existen para ello. Su objetivo es romper la lógica de una sola fuente y forma de conocimiento.
La denominación de educación intercultural alude a una tendencia reformadora en la práctica educativa, y variada en sus metas, con la que se intenta responder a la diversidad provocada por la confrontación y convivencia de diferentes grupos étnicos y culturales en el seno de una sociedad dada. Este enfoque educativo forma parte de un interés internacional por tener en cuenta a los diversos grupos culturales en educación: sin embargo, no todas las soluciones educativas dadas a la pluralidad  son interculturales.










5.3               Desarrollo de la interculturalidad educativa

Esta área tiene la encomienda de contribuir en el impulso de la la Educación Intercultural para Todos, que conlleve la construcción de un país intercultural en el que se respete y reconozca la diversidad étnica, cultural, en un marco de convivencia democrática y de pluralidad.
Reconocernos como país regional y étnicamente diverso, supone necesariamente transitar hacia una realidad en la que las diferentes culturas puedan relacionarse entre ellas como pares. Supone eliminar toda forma de discriminación, prejuicio y racismo contra los integrantes de culturas diferentes y minoritarias que comparten el territorio.
Requiere que los nicaraguenses nos reconozcamos como diversos y comprendamos que el hecho de vivir en un país multicultural nos enriquece como personas y como colectividad.
La educación puede y debe contribuir con aportaciones de gran valor a la consolidación de un sustrato común a los diversos sectores de la sociedad mexicana que, respetando la especificidad cultural de cada uno, y a partir de ellos, conformará la identidad nacional renovada que nos permitirá hacer frente a los retos de los próximos años.
 Diseñar estrategias y acciones de rescate de producciones y aportes étnicos, culturales y lingüísticos de los pueblos indígenas del país.
Desarrollar proyectos para la producción de materiales a partir de los aportes étnicos, culturales y lingüísticos para su publicación y utilización con fines educativo – interculturales.
 Diseñar proyectos de participación y consulta a los pueblos indígenas del país para la definición de sus aportes a las otras culturas de la Nación.
Proponer estrategias pedagógicas orientadas a erradicar actitudes racistas y favorecer la valoración de la diversidad, así como desarrollar en los educandos indígenas y no indígenas, valores y actitudes que reflejen el reconocimiento de la igualdad entre ambos sexos.
 Coordinar la ejecución de pruebas de propuestas curriculares a nivel de estudios piloto.
 Llevar a cabo foros de consulta entre las comunidades indígenas del país.
Para el cumplimiento de sus funciones, la Dirección de Desarrollo del Curriculum Intercultural ha emprendido este proyecto de amplia perspectiva, en el que se considera fundamental la participación decisiva de todos los pueblos indígenas de nuestro país.



VI.      CONCLUSION

Creemos  que cabe dar prioridad y comenzar por la educación en (y para) la igualdad. Me parece que intentar educar el respeto a la diversidad sin profundizar en la consolidación de la convicción de la igualdad en dignidad de las personas puede ser, no sólo un trabajo poco efectivo, sino que, como hemos visto, puede abocar a resultados contrarios a los previstos. Creo que se debe empezar por el principio, y el principio de cualquier proyecto de educación cívica intercultural no puede ser otro que el reconocimiento implícito, y explícito en la cotidianidad de la vida del centro educativo, de la letra y el espíritu del artículo I de la Declaración de los Derechos Humanos: “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos (…)”. Es inútil el tratamiento educativo de la diversidad cultural en un ambiente, en un clima en el que la exclusión y el rechazo son prácticas habituales, más o menos toleradas des del currículum oculto y las prácticas cotidianas del centro. No sólo es inútil, sino que a menudo es contraproducente, ya que fomenta la hipocresía, el lenguaje políticamente correcto, el decir aquello que los adultos quieren oír, en definitiva la confusión normativa. A menudo, las agresiones y los insultos a las personas más débiles, a las diferentes o a los grupos minorizados (los más gordos, los de otra religión o cultura, los de orientación homosexual, los que tienen un defecto físico, las chicas, los de un origen nacional determinado…) ni se valoran ni se reprimen con la misma intensidad y contundencia por parte de todos los profesores y profesoras. Hay quien opta por mirar hacia otro lado. Hay quien lo justifica como cosas de la edad. También los hay que, dan tan poca importancia a las palabras despectivas (moro, por ejemplo), que ellos mismos las utilizan, incluso en presencia de los alumnos… o toleran y ríen los chistes racistas, homofóbicos o sexistas. Si al mismo tiempo que en un centro se hace una jornada intercultural, se da este rechazo como práctica habitual es muy probable que las actividades de la jornada no sirvan para cambiar este estado de cosas sino que sirvan para reforzar el racismo diferencialista de parte del alumnado, al poner el acento precisamente, en aquello que nos hace diferentes.
El diálogo, y también el diálogo intercultural, sólo es posible entre iguales. Los que se sienten superiores, no dialogan: ignoran, menosprecian o dan órdenes. Aquellos a los cuales se hace sentir inferiores, tampoco pueden dialogar ya que sólo se les deja dos caminos: la sumisión o la rebelión.
“El objetivo irrenunciable y definitorio de la educción intercultural no debe ser el respeto a la diversidad o el culto a la diferencia, sino la convicción que somos más iguales que diferentes, con todas las consecuencias que de este principio se derivan. Ello supone un gran reto educativo, ya que si la diversidad es tan evidente que sólo hay que aproximarse con curiosidad y respeto para descubrirla, la igualdad no lo es tanto, sino que es el fruto de un convencimiento moral; y educar este convencimiento y los valores y actitudes asociados es una tarea mucho más difícil”.





ANEXOS









BIBLIOGRAFIA

BANDA, Alfons. (1998) Educación par la paz. Enciclopedia General de la Educación,. V-3 Ed. Océano.

BASTIDA, Anna. (1994). Desaprender la guerra. Una visión crítica de la educación para la paz. Ed.Icària. Barcelona










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